Domingo tras domingo
comenzaron a llegar, así como por arte de magia, pequeños mercados
a mi casa. El contenido de dichos mercados no era proveniente de
cualquier día o lugar de compra. Me despertaba en estos días de
descanso, bastante tarde puedo admitir, y así como niña que
descubre regalos bajo el arbolito, encontraba en la cocina nueces,
quesos, frutas, verduras, pollo o pescado cada uno con su día
estelar. Resulta entonces que en busca de la fuente de estos
productos decidí despertarme un día (mucho) más temprano que de
costumbre y aventurarme con mis padres directo al origen de los
mismos – o bastante cerca al menos. Menciono a mis padres pues son
ellos los madrugadores que descubrieron este lugar.
Dicho lugar resultó ser
como en la publicidad de los grandes supermercados, donde dicen que
traerán para ti los productos directo del campo, la granja, el mar…
pero de verdad. Realmente se puede apreciar la frescura de los
alimentos. Frutas y vegetales todavía con sus hojas y raíces, que
para mi presentan un encanto particular. En cada uno de los puestos
de frutas y verduras había gente más trabajadora y amistosa que en
el otro. Variedad de quesos venezolanos, muy ricos y frescos. Basta
con que el amable señor que los vende te ofrezca un pedazo de queso
telita para que te lleves la torta completa.
Empiezas a creer que las
cosas no pueden mejorar, pero luego ves la variedad de nueces y frutos
secos que venden un par de señoras muy sonrientes. Estas señoras de
El Rincón Manicero Prismir, ofrecen almendras, merey, maiz tostado,
confitería, frutos secos y otra gran cantidad de nueces. Una bolsita
de alguno de sus productos siempre es una buena sorpresa en mi casa.
En estos días hice dos
ceviches, uno de ellos de camarones, esto pues se veían tan frescos
en el puesto de pescadería que mi madre no pudo sino traerlos a
casa. Eran más baratos que los que se consiguen en el supermercado
pero tuvimos que limpiarlos nosotros, aun así valió el esfuerzo.
Además, aprendí a hacerlo :). No está de más mencionar que
estaban súper ricos y frescos, ideales para el ceviche. Luego,
cuando me aventuré en persona fui a comprar curvina y en cuanto
mencioné que lo quería para hacer ceviche el chico que me atendía,
Héctor Chirinos, le pidió al otro que me lo preparara y me fui a mi
casa con el pescado listo :).
Por otra parte, mi madre
se encargó del pollo. Yo todavía estoy muy en el lado de lo dulce
para esto, pero lo que si les puedo decir es que esos señores
trabajan muy bien y rápido. Además el pollo que no preparo yo, pero
que si me lo como, también estaba muy bueno :P.
No basta con los buenos
productos que obtienes, entre todas las personas que trabajan ahí
logran que ir de compras un domingo por la mañana valga la pena. Ver
tantas sonrisas tan temprano es casi tan bueno como lo que obtienes
luego de la experiencia. No hablo sólo de los ingredientes para lo
que se vaya a preparar en la semana, sino también de muchas ideas
que vienen por la misma calidad y belleza de lo comprado.
Como no puede faltar, he
aquí unas fotos de mi experiencia en el mercadito, :). Además con
verlas puede que se animen a visitarlo, o a algún otro mercadito de
este tipo cerca de ustedes.
Algunos vegetales coloridos.
La primera sonrisa del día :D.
Un puestico con puras semillas.
Gente feliz :). Buenos productos.
Orgullosos de lo que ofrecen.
Buenas papayas y peras por aquí.
El palmizulia también estaba buenísimo :P.
Hector Chirinos con unos buenos futuros filetes.
El Rincón Manicero Prismir y sus muy amables señoras.

